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A propósito de la primera ronda sobre periodismo cultural.

El míercoles pasado tuvimos la primera parte del conversatorio que les habiamos anunciado sobre PERIODISMO CULTURAL, así que aquí les dejamos el comentario de ALAN MILLS sobre lo sucedido esa noche; echenlé la mirada y por si ya siente la inquietud que provoca el asunto no olviden que aún falta la segunda ronda con la intervención de Michelle Juárez, Juan Pablo Dardón, Mario Cordero y Juan Carlos Lemus este 12 de marzo. Adelante y los esperamos.


Otra buena noche la de antenoche, pero diferente. En lo particular siempre me da un pequeño pero vivo placer poder escuchar y aprender de las personas que conforman nuestra pequeña ciudad letrada. Esta vez el pretexto era un tema muy complicado, porque despierta pasiones de varios frentes.

Lo que ocurre con el periodismo cultural guatemalteco, ahora lo veo más claro, es que es "lo que hay" y sus principales productores están contentos con ello. Es lo que percibí anoche de parte de Luis Aceituno y lo que logré entrever de los mails de Juan Carlos Lemus. Nos dicen: no estamos preparados para ningún cambio y nadie lo va a apreciar. Agradezcan lo que tenemos.

Y si te vi, no me acuerdo.

Por eso lo que nos toca, está claro es seguir propiciando el debate y documentar la larga discusión al respecto. Que lleva años. Julio Serrano y Libros Mínimos se encargará de editar un documento que recogerá estas inquietudes (además de los resultados de esta misma discusión hace un par de años) y podrá servir como referencia para los periodistas y editores del medio. No ya para aspirar a grandes cambios en sus políticas, que se ve cuesta arriba, sino para tener un panorama claro que permita definir nuevas y alternatives apuestas.

De anteayer, ya en seco, me llamaron la atención varios puntos (haré mi mínimo análisis de la intervención de cada uno):

1. Raúl Figueroa Sarti: Lúcido y al punto, defendiendo ideas que hacen parte de su interés como editor y de su gesta de crear un páis de lectores. Su principal aporte es precisamente el de demostrar que en la medida que el periodismo cultural guatemalteco no cambie, será cada vez más difícil hacer despegar el cachalote alado o, mejor, el albatros herido que resulta nuestra industria editorial.
2. Luis Aceituno: Cometió el error de tomar la actividad como un ataque personal. Aunque lo murmullen: no somos "adolescentes violadas". Lo único que hacemos, Luis, es señalar algunos datos que se consideran de posible y deseable mejoramiento. Más allá de eso, no me es posible emitir juicio sobre su intervención, prefiero que ustedes lo escuchen de viva voz en la grabación de Sophos.
3. Philippe Hunziker: Convirtiéndose en el mejor informado y más audaz comentarista de la literatura guatemalteca (y sus relaciones con el mundo), logró atizar muy bien la llamarada líquida de la discusión y sus contornos. Gracias Philippe por crear estos espacios de democracia.
4. Fidel Celada: Creo que fue fundamental escuchar a un luchador "desde dentro" del periodismo cultural guatemalteco, su pragmatismo y conciencia de que algo no está funcionando del todo bien, resulta muy saludable para aquellos que desean encontrar caminos de mejoría.

CONCLUSIÓN: Optimismo, pues las posiciones están cada vez más claras al igual que el rol que cada actor desea asumir. Mi punto fundamental al respecto sigue siendo el mismo: al no profesionalizar el periodismo cultural, le restamos muchas posibilidades de desarrollo a diversas esperiencias artísticas, intelectuales y sociales, con lo que quedamos privados de serios matices que permitirían, al mismo tiempo, la construcción de un público más crítico y la ampliación de mercados y espacios de acción general. Insisto, aunque sientan que están ganando, jóvenes, están perdiendo. Y no solo buen pisto, se pierden la posibilidad de engrandecer a una comunidad que, en sus falencias y contradicciones, les dirigiría un buen chorro de respeto.

Pero caminos hay muchos, queridos arrieros.
Alan Mills.