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Periodismo Cultural, notas sobre la parte final.

Como decía la abuela: se hace lo que se puede

Ahora que ya terminó el ciclo de conferencias sobre Periodismo cultural que Libros mínimos y Sophos promovió a raíz de diversos comentarios que circularon en papel, por email y de boca en boca, parece necesario un recuento de daños.

En principio, el conversatorio en el que participé ayer estuvo menos subido de tono que el anterior. Seguramente cuestión de temperamentos. Percibí más apertura al diálogo y mejor disposición a compartir procesos que por lo menos a mí, como editora literaria, me quitaron una venda de los ojos. Definitivamente el quehacer cultural guatemalteco se está sofisticando y diversificando. Cual poporopos nos multiplicamos y hacemos crecer la bolsa de papel que nos contiene, si la bolsa no se abre nos chamuscamos unos a otros. Es natural. Como también me parece natural la inminente evolución de los mecanismos de difusión. El periodismo cultural que forma parte de los medios de comunicación impresos es elemento imprescindible por tratarse del vehículo tradicional de validación de una propuesta, cualquiera que esta sea. Es innegable, si es publicado en Prensa Libre, El periódico, Siglo XXI y La hora, el mensaje diferido llega a más público. Los medios alternativos como los que ahora tenemos a disposición a través del www también son legítimos y cada vez tienen más fuerza. El futuro nos está alcanzando y la huída está condenada al fracaso.

El panorama entonces es muy, muy alentador. La democratización de los espacios cae por su propio peso; quienes asuman una actitud recalcitrante y se aferren a sus arcaicos estamentos de poder, se hundirán con el barco.

Hasta hoy la balanza oferta-demanda de información cultural en Guatemala se inclina hacia la demanda, y eso es muy bueno, nos estamos sacudiendo la polilla, aunque a algunos les reviente, tomar conciencia de que somos parte de una aldea global, está rindiendo sus frutos. Así que somos muchos los que vorazmente luchamos por el reducido espacio existente. Y entonces escucho a los editores culturales decir con las manos a la altura de los hombros una sentencia que yo misma he aducido en mi propia selva editorial: se hace lo que se puede.

Aunque la disposición al diálogo, el trabajo intenso (por vocación y necedad más que por obligación), la caída del cabello y el crecimiento inmisericorde de los complejos de culpa, dicen lo contrario: se hace más de lo que se puede. Y por lo que experimenté durante esta última charla, todos tenemos la intención de continuar con el esfuerzo y finalmente constituirnos en un bien articulado e incluyente aparato de expresión.



nota por: Michelle Juárez

3 habladas:

Fernando Ramos dijo...

Michelle: No estuve presente en la actividad, pero como tu bien dices, el internet ha abierto otras puertas, entonces bajé el audio y lo escuché. Hiciste una pregunta que, de haber estado presente, hubiera respondido. Muchas veces los medios no sacan notas acerca de tal o cual libro, porque la calidad del mismo es malo, lamentablemente los editores tienen una culpa grande, porque se dejan llevar por los nombres y muchas veces pecan de ingenuos o bien de no conocer, por eso prefieren publicar a alguien que ya sea "conocido", sin ponerse a pensar que es conocido porque se dedicó él mismo a hacerse promoción, entonces conocen al autor, pero no lo que se escribe. Cual es el mecanismo para que hagan una reseña de tu libro, pues para mi es simple, hay que editar algo que valga la pena. Hay que arriesgarse con lo nuevo, pero tu lo dijiste, a las editoriales eso no les interesa.

Saludos.

JaCk dijo...

Greetings from Italy :P

Anónimo dijo...

Pues quiero decirlo con toda crudeza: Luis Aceituno estuvo patético,defensivo al principio y delirante al final. Se podría parodiar esta lamentable participación diciendo que SI CANTIFLAS HUBIERA SIDO ESTRUCTURALISTA HUBIERA HABLADO COMO LO HIZO EL SEÑOR ACEITUNO, lo siento no desearía que fuera un ataque personal pero a veces tambien se deben criticar las actitudes,no creen?